domingo, 8 de agosto de 2010

Orden "Buen Ciudadano" a Victor Morillo


Los Premios Municipales de Cine correspondiente al año 2.010 fueron entregados por la Comisión Permanente de Cultura y Educación del Concejo Bolivariano del Municipio Libertador. En esta actividad se le brindó un reconocimiento a Román Chalbaud y también a Víctor Morillo, “el Tricolor de Venezuela”, declamador y Patrimonio Viviente del Caribe y la Ciudad de Caracas, que fue reconocido con la Orden del Buen Ciudadano, por representar a la ciudad de los techos rojos con su labor artística. Morillo comentó acerca de la importancia de realizar una película musical venezolana y el dramaturgo, director de teatro, cine y televisión Román Chalbaud que fue homenajeado con la Orden Waraira Repano por sus méritos sobresalientes en la cultura al ser el director más prolífico del país, fue el orador de la premiación y relató su larga relación y su profundo amor por el cine desde su niñez.

(Fotos izquierda: el Tricolor junto al poeta Larry Márquez y derecha Román Chalbaud cortesía de Noticiero Cultural).

sábado, 6 de febrero de 2010

Algún recuerdo de la Caracas vieja...

Retornando a la infancia, diré que pese a las dificultades económicas que sufrí al lado de mi madre, en el fondo fui feliz, pues viví en una Caracas tranquila y agradable. Yo tuve la dicha, repito, de vivir en otra Caracas. En ella predominaban las corrientes fluviales del Guaire, Anauco, Caroata y Catuche, que cruzaban el pecho de la ciudad de norte a sur, regando huertos y jardines, meciendo ramajes de suaces y cantando melodías de cristal.

Por los días de carnaval, durante cuatro días las plazas se repletaban de ingeniosos y multicolores disfraces y ardorosas e incansables parejas de danzantes, quienes interrumpían sus bailes para apurar algunas de las especialidades alcohólicas de "batería", es decir, "berro", "yerbabuena", "yerbaluisa", "torco", "apretaculo", "canelita", "durazno" o "amargo de taburete". Las plazas de San Juan, San José y La Pastora, se llevaban las palmas en tales festejos.

Los fines de semana, los jóvenes y niños vencían el hastío visitando las haciendas cercanas a la ciudad para recoger mangos, mamones, ciruelas, mereyes, naranjas o guayabas, frutos que siempre los había silvestres y tentadores, todo ello complementado con la corriente cristalina de las aguas del Río Guaire, entonces apto para el baño o "Los Chorros" en la vía de Petare, con sus gélidas caídas de agua fascinantes y ensoñadoras.

Caracas de aquella época si que era para todos, ante todo y por sobre todo, lo era para los niños. Porque de ellos eran las derrotas de piedras entre uno y otro barrio, el vuelo de papagayos multicolores como arco iris de papel, las disputas de metras, la zaranda y el trompo, el gárgaro malojo, el guataco por las orejas y "a la víbora de la mar...". Para nosotros, los niños de entonces, también eran los prodigios de la dulcería casera fundamentada en el papelón negro, en cuyas filas formaban alfajores, golfeados, piñonates, acemitas, almidoncitos, cajitas de huevos, conservas, cojitas, melcochas, pedazos de alcorza, pirulíes, bocadillos, calabacitos acaramelados, pan de hornos, pelotas de masa, tequiches, majares blancos, arroz con coco, nueces con canela, besitos, cocadas, quesadillas de ajonjolí, gelatinas, polvorosas..

(Testimonio de Victor Morillo en su infancia) - Fotos en la Caracas de ayer cortesía en Google: (1) Plaza del Nvo. Circo (2) Camino a Petare (3) Puente Miraflores con vista Iglesia La Pastora al fondo