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Víctor Morillo junto al pintor Don Tito Salas |
Juro que esa noche no pude dormir, analizando la salida de mi amigo D`Antonio. Al día siguiente nos reencontramos y fuimos hasta el lugar prometido. Allí, en la finca "El Toboso", aledaña a Petare, estaba Don Tito Salas, absolutamente vivo, lúcido, lleno de humildad y cariño. Aquel hombre magnifico no sólo era un gigante de la plástica, sino además un ser absolutamente humilde, normal y sereno. Tiempo más tarde grabé un disco de larga duración, homenaje a El Libertador, y don Tito Salas, en gesto afectuoso, me permitió fotgrafiar y reproducir como portada una de sus famosas obras. Así pues, don Tito Salas, en contra de lo que yo creía, estaba vivito y coleando.
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Fue por Benny Moré y se trajo a Rolando La Serie



Video cortesia de you tube: "Pena en el alma": https://www.youtube.com/watch?v=2E9QcGzu9qk
(Anécdotas de Victor Morillo en conversación con el poeta Larry Márquez Peralta)
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Alfredo Sadel no lo podía creer...

- Oye, Indio, ¿qué es lo que te pasa? - inquirió.
- Estoy mal, Alfredo, es la vesícula - respondí.
- No le pares bola a eso - prosiguió - prepara una gira para irnos por ahí al interior a presentarnos juntos. No le hagas caso a los médicos. ¡Qué bolas, a mi acaban de informar que me quedan seis meses de vida!. ¡Fíjate si estarán locos!
- No hombre Alfredo, que va, con ese cuerpote tuyo no puedes tener nada grave. Eso debe ser una equivocación. Eso digo yo, pero me aseguran que estoy out. Seis meses Indio, seis meses. ¿Cómo te parece?. Nos despedimos afectuosamente. En lo que constituyó una verdadera tragedia, los médicos estaban acertados. Seis meses más tarde, Alfredo Sadel, el inmenso Tenor de Venezuela, el patriarca del romanticismo vocal venezolano, abandonaba este mundo. El no podía creerlo, pero era cierto. Totalmente cierto.
- Estoy mal, Alfredo, es la vesícula - respondí.
- No le pares bola a eso - prosiguió - prepara una gira para irnos por ahí al interior a presentarnos juntos. No le hagas caso a los médicos. ¡Qué bolas, a mi acaban de informar que me quedan seis meses de vida!. ¡Fíjate si estarán locos!
- No hombre Alfredo, que va, con ese cuerpote tuyo no puedes tener nada grave. Eso debe ser una equivocación. Eso digo yo, pero me aseguran que estoy out. Seis meses Indio, seis meses. ¿Cómo te parece?. Nos despedimos afectuosamente. En lo que constituyó una verdadera tragedia, los médicos estaban acertados. Seis meses más tarde, Alfredo Sadel, el inmenso Tenor de Venezuela, el patriarca del romanticismo vocal venezolano, abandonaba este mundo. El no podía creerlo, pero era cierto. Totalmente cierto.

- ¡Hola maestro!...fueron mis palabras. -Aquí hermano querido, en tercera base esperando un rollincito- me respondió "El Tricolor" en su lenguaje beisbolero y jocoso de quien espera llegar al "home" para anotar en carrera..
Dentro de mi alma, una angustia me embargó por completo. Mi mente comenzó a dar vueltas de pensamientos, pero, me bastó ver a Víctor Morillo acompañado del recordado Trío Venezuela, en un canto poético a la negra que lo impactó en Río Chico...-eres mi diosa de chocolate-...¡sorocosó, sorocosó, sorocosó!
Al reflexionar en el mismo argot beisbolero, brotó una sonrisa de mi corazón, -para mí, el Maestro estaba equivocado en esta oportunidad-...no necesita, ni necesitará un rolling para ir a home empujado por otro que batee, simplemente él, Tricolor de Venezuela, es un cuarto bate para botarla de jonrón, una leyenda viviente que marca huellas y que aún, con su potente voz, tiene mucho que dar a la patria de Bolívar....
(En la gráfica de izquierda a derecha: sentado El Tricolor Victor Morillo, de pie Gilberto, la siempre recordada voz de Magia Blanca en el Trio Venezuela y el poeta Larry Márquez)
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Encuentro espiritual de Nicolás Guillén y Luis Mariano Rivera![]() |
Luis Mariano Rivera |
Cierta madrugada, en el Hotel Avila de Caracas, tomaba unos tragos con el inmortal poeta cubano Nicolás Guillén cuando, de repente, se me ocurrió llamar por teléfono a Luis Mariano Rivera, en Cachunchú Florido, Carúpano, desarrollándose el diálogo siguiente:
-¿Qué te pasa Víctor?. ¿Por qué no estás durmiendo en tu casa?. ¿Ya es de madrugada?. ¿Con quién andas de farra?
-¡Luis Mariano, te estoy llamando, porque quiero presentarte a un gran poeta de la tierra!
-¿Quién es...dime su nombre...quién es? –interrogó Luis Mariano.
-¡No...no...espera que te lo ponga al teléfono!, insistí.
-Con gran humildad, Nicolás Guillén tomó el auricular y dijo: -Luis Mariano, mucho gusto conocerte, te habla Nicolás Guillén, poeta cubano.
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Nicolás Guillén |
En ese momento se produjo un gran silencio. Visiblemente conmovido, Guillén volteó hacia mí, tapó la bocina con la mano y sentenció: -¡Coño!...este hombre es un poeta de verdad...¡un gran poeta!.
Hasta ahora no he logrado saber lo que Luis Mariano le dijo esa madrugada al inmenso bardo cubano, quien vivamente emocionado, manifestó: -Morillo, te prometo que haré lo posible y lo imposible para que este hombre visite nuestro país. El es algo grande, tiene que ir a Cuba.
La promesa de Nicolás Guillén fue cumplida en poco tiempo. Luis Mariano Rivera y su conjunto “Canchunchú Florido” fueron invitados a Cuba, acompañados por otros grupos folklóricos del oriente venezolano. En esa gira llena de emotividad, recibieron el afecto de todo el pueblo antillano, comenzando por el Presidente Fidel Castro.
¿Qué le diría Luis Mariano a Nicolás Guillén?
¿Qué le diría Luis Mariano a Nicolás Guillén?
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Actuación frente a "los barbudos" en La Habana, Cuba
"Con ocasión de la llegada a La Habana de las Fuerzas rebeldes procedentes de la Sierra Maestra, el año 1959, actúe en presencia de Fidel Castro, Ernesto "Che" Guevara, Ifigenio Almejeiras, Juan Almeida, Camilo Cienfuegos y otros héroes míticos de ese proceso. Esa presentación en la plaza de la Libertad, ante tal vez un millón de personas, es imposible que pueda olvidarla, y ello por una razón muy especial".

Desde un año atrás, es decir, desde 1958, yo recitaba casi todas las noches por la radio venezolana el poema "El Relámpago de la Sierra Maestra", una apología al Comandante Castro. Será fácil la reacción de los cubanos cuando fue anunciado ese número, el cual, según me enteré después era sintonizado por los combatientes en plena guerra contra Fulgencia Batista".
Víctor comenta su anécdota con los barbudos de La Habana
El Presidente temporal de la Junta de Gobierno de entonces en 1959 Wolfang Lárrazabal, había enviado a La Habana, Cuba, una comitiva de artistas venezolanos para actuar frente a la celebración de la revolución cubana. Entre otros artistas estaban Don Mario Suárez, Adilia Castillo, Rafael Montaño, Magdalena Sánchez (en la gráfica derecha junta a Victor), Los Melódicos y por supuesto Victor Morillo, quien, en el avión que los llevaba de Venezuela a Cuba le dijo a Renato Capriles (director de Los Melódicos), que llevaba una sorpresa para acabar con el espectáculo...Evidentemente la sorpresa y preocupación de Capriles no era para menos.
En escena Victor, y a pocos metros en un balcón "los barbudos" con sus tabacos en el deleite de la actuación venezolana, aparecen los versos del Relámpago de la Sierra Maestra y la emoción llegó a un clima tan alto que apenas finalizaba la declamación de Victor Morillo, Fidel, el Che, Camilo y Raúl se lanzaron emocionados sobre él, para abrazarlo, rompieron sin querer el arpa de Mario Suárez que estaba en la escena y acabaron igualmente con el espectáculo como lo había ofrecido el Tricolor...
En escena Victor, y a pocos metros en un balcón "los barbudos" con sus tabacos en el deleite de la actuación venezolana, aparecen los versos del Relámpago de la Sierra Maestra y la emoción llegó a un clima tan alto que apenas finalizaba la declamación de Victor Morillo, Fidel, el Che, Camilo y Raúl se lanzaron emocionados sobre él, para abrazarlo, rompieron sin querer el arpa de Mario Suárez que estaba en la escena y acabaron igualmente con el espectáculo como lo había ofrecido el Tricolor...
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Víctor y su encuentro con Guayasamín
Mes de julio del 2011, visitaba al maestro Morillo en su casa de Sarria en Caracas, detrás de mi, un cuadro con el dibujo de un jarrón con flores que decía: "Esta es una invitación al almuerzo el día sábado 09 de julio a las 13 horas en la casa de tu amigo Guayasamín....1983 Música, voladores, vaca loca, globos y castillos". (Obsequio de Guayasamín a Víctor Morillo). Esta obra despertó mi curiosidad y puso la mente a volar, a pesar que visitaba a Victor en su delicado estado de salud, me sentí tentado a preguntar por aquello que seguro traería una gran anécdota del Tricolor quien, aún en su situación física, nunca deja de contar alguna historia de su vida.
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Víctor Morillo en Ecuador |
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Guayasamín y Fidel |
Fotos Cortesía:
(1) Libro Autobiográfico del Tricolor de Venezuela "Victor Morillo"
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Víctor y su historia con "La negra del maraquero" de Ernesto Luis Rodríguez
Una noche en la Casa Guárico, se hizo presente el poeta Ernesto Luis Rodríguez autor de “La Negra del Maraquero”,. Morillo junto al Conjunto de Los Hermanos Chirinos le pidió al poeta escuchar “La Negra del Maraquero” en declamación llena de estilo propio en zapateo y sonido de arpa criolla.
Estas fueron las palabras de reacción del poeta Ernesto Luis Rodríguez luego de escuchar a Víctor Morillo:
- ¡Víctor, oye bien, yo no escribí eso así, no digas que es mio, me da pena, no digas que esa vaina es mía, ese es tuyo, tú lo hiciste, tú lo has hecho, eso no lo hace nadie sino tú!- Víctor le respondió al poeta: ¡No, Ernesto! -.
Tiempo después, Víctor Morillo siguió recitándolo con su rítmica y zapateo. El recordado gran actor y declamador Oscar Martínez, también quedó encantado por esta forma recitada de Víctor Morillo con La Negra del Maraquero al punto que fue grabado por el propio Oscar Martínez junto a Los Torrealberos del Maestro Juan Vicente Torrealba.
Cuenta Víctor Morillo que junto a Mario Suárez trajo a Oscar Martínez de Calabozo, Guárico a Caracas donde recitaba con un conjunto llamado “Los Guancheros” de la Cerveza Polar, allí también cantaba el gigante Héctor Cabrera. Oscar Martínez recibió influencia de esa rítmica y zapateo de Morillo a lo que agregó su propio talento y portentosa voz, ¡un fenómeno! como siempre dice Víctor por admiración a un gran artista.
“La Negra del Maraquero” es uno de las recitaciones más requerida en los eventos de presentación de Víctor Morillo. El propio Presidente Hugo Chávez, llamó una vez a Víctor para que asistiera a Miraflores junto a Cristóbal Jiménez. Víctor le estuvo enseñando su forma de recitar “La Negra del Maraquero” y otros poemas que grabó en un estuche inédito en cassettes que le entregó al Comandante Chávez. Dice Víctor de esa grabación: ¡lo que hay en ese estuche es oro!
En Miraflores, de la grabación de cassettes de 70 números poéticos grabados por Víctor Morillo le enseñó a Chávez los versos: ¡por aquí pasó compadre, hacia aquellos montes lejos!…
Poco antes de partir físicamente, el Comandante Presidente Hugo Chávez en una reunión de ministros en cadena nacional, hizo de manera jocosa y muy particular la recitación del poema “La Negra del Maraquero”, de Ernesto Luis Rodríguez el cual, ya recitaba, en sus años de Teniente con arpa, cuatro y maracas .
Poco antes de partir físicamente, el Comandante Presidente Hugo Chávez en una reunión de ministros en cadena nacional, hizo de manera jocosa y muy particular la recitación del poema “La Negra del Maraquero”, de Ernesto Luis Rodríguez el cual, ya recitaba, en sus años de Teniente con arpa, cuatro y maracas .
La Negra del Maraquero (Ernesto Luis Rodríguez):
El joropo ha comenzado
Lo más hondo del compás,
bailan todos los vecinos
de Guatopo y Paso Real
las mulatas son alegres
como brisa en morichal,
con los senos por salirse
el descote a la mitad y en
el medio un caminito más
abajo del collar, que dan
ganas de seguirlo para ver
a dónde va
Y el joropo sigue dando
Lo más hondo del
compás
El artista en los finales
vuelve el golpe a comenzar
Marcelino el Maraquero se estremece
En el chis-chas y su negra Casimira
Sólo baila que cara’ con cualquiera
Que la saque como a corcho ‘e limoná
Porque tiene la cintura sabrosita
Pa’ baila
Y el joropo dale y dale
Lo más hondo del compás
Con el indio Paracoto zapateando
Viene y va, con el chato Magallanes
Se parece a un Sebucán pero más
Le gusta darse con el negro Carvajal
Porque sabe que la aprieta,
Que la aprieta mucho más
Y la espiga de su cuerpo
Ya se quiere reventar...
Y el joropo va marcando
Lo más hondo del compás...
Todos ven al Maraquero, ella
Sólo sin mirar y al pasar a cinco
Varas cual gallina que ve sal...
Él le grita con soberbia
sin perderse en el chis-chas
¿Qué te pasa Casimira? Nunca
miras para acá...
Eres tú tierra baldía o potranca
Sin bozal...
Y el joropo dale y dale
lo más hondo del compás...
Ella baila, cómo baila, jamás
Quiere descansar dando
Vueltas por el patio como
Arena en vendaval y contesta
Emocionada sin los ojos levantar
Este golpe hay que bailalo
Como yo lo sé bailá
Si me pongo a ver de frente...
Pierdo el ritmo del compás...
En la voz de Marcelino
se desnuda la verdad
qué va mija lo que pasa es que
estás enamorá...
Y en los brazos de ese negro
que ya quiero estrangulá
esa cara tan morena se te ha
puesto colorá...
Y los senos se te esponjan
como lunas de alquitrán...
Como ríos en invierno...
Que se van a desbordar...
¡Otro agarre las maracas!
Porque yo no toco más...
Lo del cura...
Pa’ la iglesia...
La gallina...
Pa’ el corral
Careador no he sido nunca
Cachicamo ¿yo?
¡Qué va...!
No trabajo para lapa...
Y esa negra no es prestá...
Me costó sesenta reales
Pa ´podérmela lleva
No la vendo, no la cambio
Ni por oro, ni por na’
En la orilla de su acerco
Yo tendí mi empaliza
Y de adentro no me sale
Ni un novillo sin serrá
Deme patio compañero
Que conmigo va baila
Papelón que yo me chupo
No es melao pa’ los demás
Y el joropo sigue dando...
Lo más hondo del compás...
Y el joropo dale y dale
Lo más hondo del compás…
Y el joropo sigue dando...
Lo más hondo del compás
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Un mulato susceptible

El sábado señalado con gran entusiasmo me reuní con los personajes citados, compramos una botella de licor y partimos hacia el joropo. Estaba tranquilo, inadvertido de los asistentes cuando, en la madrugada, uno de los concurrentes un poco entonado, grito: ¡Aquí está Víctor Morillo...que recite...que recite...! Por esos días tenía "pegados" varios discos, entre ellos "Los Negros" y "Perfil de Faustino Parra". Sin pensar en nada malo, comencé a recitar y gesticulaba hacia la gente, la mayoría de raza negra:
son del mismo parecer...
Los negros y los zamuros
son del mismo parecer...
Negro el pelo
negro el rostro
negro el caballo trotón
negro el bigote retinto
negra la mala
intención.
De pronto, desde el grupo saltó un hombre descomunal, un negrazo, gritando:
-Mira Morillo, coño de la tuya, tú la tienes cogida conmigo, esa vaina es conmigo, que si negro pa´ca y negro pa´llá-. ¡Te voy a joder...!
Uniendo la acción a las palabras, el gigantesco personaje, absolutamente ebrio y fuera de sí, desenvainó un larguísimo puñal, le cortó las cuerdas al arpa de Salvador Rodríguez y se me encimó, ante cuya peligrosa actitud, el peligroso músico le dio una "garnatada" o bofetada y lo lanzó al piso, tras
lo cual se lo llevaron detenido.
Al llegar el nuevo día, muy apenado por el incidente, le pedí a mis amigos que me llevaran a la Prefectura para explicarle al sujeto que no era nada personal contra él, sino unos simples versos. ¡Pero que vá!. Todavía resentido, con la borrachera intacta, el hombre insistía:
- A usted le gusta echarle jaretas a los negros...a usted le gusta echarle vaina a los negros...!
(Anécdotas de la autobiografía del "Tricolor de Venezuela", Víctor Morillo).
Fotos tomadas por Larry Márquez Peralta(1) El maestro y patrimonio viviente Juan Martínez (músico y luthier) junto a su hijo Albin Martínez (arpista) y el maraquero José. (2) Ricardo Macero (músico tresista) y Norma Díaz (vocalista) en baile tuyero
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